Bajo del autobús hacia la oficina. Camino por el paseo de la playa poniente y observo mi alrededor. En ese instante, recordé…recordé ese “Algo”.


Personas paseando. Bares y cafeterías en horario de apertura.

Una mañana soleada y con aire.


En un tramo, vi a unos señores mirando unas obras de vivienda. ¿Hotel o Apartamentos? Ni idea.

Aquellos hombres se preguntaban cuánto tardarían.

Uno de ellos, realizó un comentario que me hizo recordar ese “Algo”; – ¿Quiénes les habrá dado permiso para construir ahí?-.

Sí. En efecto. Ahí está la razón de este mensaje. Pues en esas palabras recordé ese “Algo”.

En ese momento me pregunté…

¿En qué momento dijimos no decir nada ante cualquier medida para nuestra ciudad?

¿En qué momento decidimos asumir cualquier decisión tomada por unas pocas personas sin consulta ni aprobación?

Quiero hacerte pensar por unos segundos…

¿Cuándo dejamos nuestro voto al servicio de unos medios sin tapujos ni control?

Usted, que leerá esto y pensará qué clase de estupidez de mensaje quiero dejar.

Déjeme detallar, que únicamente sé, que ese “Algo”, me hace ver que…

¿Desde cuándo asumí que los jóvenes en Benidorm deben emigrar a otras ciudades por buscar sus sueños u otros trabajos dónde tengan más futuro?

¿Cuándo asumí que los pequeños comercios están destinados a morir?

¿Cuándo asumí qué la única vía económica de Benidorm es el Turismo clásico, sin control ni fin?

¿Cuándo asumí, que mi ciudad tendría viviendas vacías, y las que no, las más caras de la comunidad?

¿Cuándo dejé que falsas promesas, obras antes de elecciones, o sueños sin sentido, tengan valor para decidir el destino de mi ciudad?

Ciudad  que vivo, trabajo, formo mi familia  y paseo disfrutando de sus calles y playas.

Recuerdo que ese “Algo”, es nada más que…

  • ¿En qué momento renuncié a Benidorm? –

Ahora me encuentro frente a la puerta de mi oficina. Usted lo más probable que vaya a su trabajo. Deba llevar a sus hijos a la escuela. O tenga que descansar después de una noche de trabajo. Y seguramente coincidamos, en que… olvidaremos ese “Algo” en el momento que iniciemos nuestro deber…  

¿Verdad?